EL PODER DEL PERDON

Dios nos enseña en cada página de la Biblia que Él es un Dios de amor, orden y justicia y por sobre todo un Dios de perdón.

En Deuteronomio 28: 1-14 habla de las bendiciones y Deuteronomio 28:15-68 habla de las consecuencias de no estar bajo la bendición. Así es el perdón lo necesitamos para poder mantenernos en el camino correcto delante del Señor. Bueno te adelanto que si sumas y restas el segundo camino trae muchas dificultades o más bien muchas calamidades. ¿Y quién quiere vivir así?

Como hijos de Dios nos corresponde dar en todo tiempo ese amor que recibimos de nuestro Padre, y ese amor siempre viene con un perdón agarradito de la mano. No importando que suceda a nuestro alrededor nuestra obligación como hijos es dar lo
que nuestro Padre nos da cada nuevo día, Su amor, Su misericordia y Su perdón.

Los que somos padres aún cuando nuestros hijos no obedecen nuestras reglas; aún seguimos amándolos; de esa misma forma cuando un hermano, un conocido o más allá un desconocido no te trata de la mejor manera, no debemos negar dar amor. Cuando eliges a quien amar o a quien perdonar estas tomando una posición que no corresponde ya que Dios aun sin nosotros no merecerlo nos da en todo tiempo Su amor y perdón. ¡¡¡Si !!! me dirás, pero si supieras por lo que yo he pasado; pues no me cuentes; pero si estoy segura de que sabes por todo lo que paso el hijo de Dios para limpiar nuestras faltas.

Lo traicionaron, fue vendido, lo escupieron, lo humillaron. Y aún así siempre nos amó, con amor eterno. ¡¡¡Hay bendito!!! y nosotros que no podemos tolerar, soportar y mucho menos perdonar, cuando nos ofenden o cuando nos tratan mal nos ponemos a la defensiva y hasta llegamos a decir “conmigo que no cuente ya murió para mí. ¡¡¡Y Dios en Su trono diciendo hay mijito si te toca vivir lo que mi hijo vivió!!! no pasarías la primera etapa.

Yo viví la mayor parte de mi vida odiando a mi padre biológico. Aún sirviendo al Señor no podía perdonar. Y Dios en su inmensa misericordia me llevo a un rincón en mi interior y me pregunto; “¿cómo puedes decir que me amas y obedeces y no puedes perdonar y amar a tu padre?” ese día mi corazón dio un giro sobrenatural y en un segundo sano el dolor que me causó por tantos años. Dios en mi proceso me enseñó que para poder ser hijos y servir en Su Reino tenemos que estar dispuestos en todo tiempo a dar amor y perdonar, de otra manera todo lo que hagamos para Dios será en vano. Amé a mi papá muy poco tiempo, pero con un amor que solo Dios podía dejarme experimentar; limpio, sincero y sin rencor. Dios me hizo olvidar con Su amor.

Cada día doy gracias a Dios porque permitió que quitara de mi corazón ese rencor ese sufrimiento que no dejaba que yo creciera delante de Él. Me permitió disfrutar el amor hacia mi padre, me alegra saber que pude perdonar y así amar; por eso estoy de pie haciendo las cosas como mi Padre me dice que deben ser; como Él ya las escribió. Te advierto no quieras cambiar la manera en que debemos amar y perdonar, más aún no cambies el orden que El ya estableció y te puedo asegurar que Su justicia te seguirá a todo lugar. Me deleito cuando leo ‘“lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. Salmo 119:5

Gracias Padre bueno que Tu amor y Tu misericordia este de continuo delante de nosotros, Amén

LEONOR

 

 

Leonor Rodríguez
kama.eddi04@yahoo.com

 

 

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Un Espacio dedicado a Difundir y Proclamar el Verdadero Amor de Dios.

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