SALUD INTEGRAL

¡Saludos! Continúe el Señor extendiendo Su Gracia sobre nuestras vidas.

Cuando hablamos de salud integral sabemos que se trata de alma, espíritu y cuerpo. Ahora bien, normalmente hacemos muy poco énfasis, por no decir ninguno en lo que al cuerpo se trata.

Lamentablemente, tenemos que aceptar que este tema no es muy bien recibido por todos, e incomoda a muchos oídos. Mas, cuando se trata de la salud tenemos que recordar que ante Dios somos mayordomos de todo lo que nos ha otorgado; y esto incluye nuestra salud en espíritu, alma y cuerpo.

Recordemos que cuando Dios creó todas las cosas vio que era bueno en gran manera (Génesis 1:31) Esto incluye nuestros cuerpos (salud física). Es mi deseo que al terminar de leer este artículo pienses y actúes diferente, con la ayuda de Dios.

En 1 Tesalonicenses 5:23 lee: “Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser —espíritu, alma y cuerpo— sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. Nos hemos enfocado mayormente en lo espiritual, echando a un lado la salud emocional y la salud física; como si no tuvieran el mismo nivel de importancia que la salud espiritual.

Como que se nos olvida que la Biblia enseña en 1 Corintios 6:19 – 20: “ ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?, pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. Y en 1 Corintios 3:16-17 lee: “¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”.

Y por otro lado en Romanos 6:13: “ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”.

O sea que los miembros, entiéndase los órganos de nuestros cuerpos son para honrar a Dios. Entonces, podríamos decir que hasta nuestra piel, que es el órgano más grande del cuerpo, es para honrar a Dios. Y eso es parte de nuestra salud.

Definitivamente, hay que exaltar y alabar a Dios por su bondad y misericordia. Porque a pesar de que gran parte de nuestros problemas de salud no los hemos buscado nosotros mismos, por no ser buenos mayordomos, con todo y eso en muchas ocasiones Dios responde a nuestro clamor por sanidad. Mas, esto no quita el que Dios demanda el que llevemos a cabo una buena mayordomía con nuestro cuerpo.

Tenemos que concientizarnos que así como el pecado gusta pero es dañino y destructivo para nuestra salud espiritual. De la misma manera hay cosas que nos gustan (comer y beber) pero son dañinas y destructivas para nuestro cuerpo.

Amado y amada de Dios, Cristo Jesús resumió los mandamientos de la siguiente manera en Mateo 22:37-39: “Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Sin salud integral no obedecemos este mandamiento, específicamente el segundo. Porque parte de amarme a mí mismo es ser buen mayordomo de mi salud integral. Si no me amo a mí mismo, ¿cómo voy a amar a mi prójimo? ¿Si no cuido mi salud, cómo le mostraré importancia a mi prójimo? ¿Si no cuido mi salud, cómo mi prójimo verá en mí que me interesa su bienestar integral? Tenemos que aprender a amarnos, para amar.

El llevar a cabo una buena mayordomía de nuestra salud física, es también honrar y adorar a Dios. Esto es así, ya que haciendo esto cuidamos del templo del Espíritu Santo como también de Su creación. Cuidemos de lo que Dios creó. Llevemos una mayordomía que honre, glorifique y adore a Dios.

En Amor de Cristo Jesús,

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Alexis Alfonso Boffill
bofpastor@yahoo.com

 

 

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