Una Sola Voz

NOV-DEC 2018

Una Sola Voz

Saludos y que Dios bendiga al pueblo de Dios.

Hay una inquietud que el Espíritu Santo ha puesto en mi corazón, y es algo que todos deberíamos analizar y atender.

¿Qué es lo que queremos como iglesia?

1- ¿Tal vez queremos ser reconocidos?

2- ¿Tal vez queremos buscar posiciones en la obra de Dios?

3- ¿Tal vez queremos ministerios grandes y poderosos?

Pero nos olvidamos muchas veces de que primero trabajamos para Dios, y quien se lleva toda la gloria y la honra es Dios.

Aquí lo importante no es que la gente nos conozca, que las personas te admiren, que todos te respeten por tus propios logros, aquí el importante se llama Dios. Que sea Dios quien nos conozca a nosotros y no el hombre. Y que toda la iglesia (no una parte de ella) sino toda, hable un mismo idioma y en una sola voz, y que esa voz sea la voz de Dios.

Iglesia, ¿estamos hablando en el mismo idioma? ¿estamos hablando en una misma voz?

Hace falta que todo el pueblo de Dios hablemos en una misma voz …

Jesús dijo en Juan 19:20-21

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.
Tenemos que ser una sola voz, y esa voz tiene que ser la de Jesucristo, y no nuestra propia voz (nuestros pensamientos, nuestras creencias, nuestra propia interpretación) … No podremos hablar en un mismo lenguaje ni en una misma voz si no estamos en una unidad. Dice en Malaquías 2:10:
¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?

Lamentablemente si no hay unidad no puede haber un mismo pensamiento, ni una sola voz. Cuando el Espíritu Santo me ministraba me llegó rápidamente una experiencia que tuve la semana pasada.

En mi lugar de trabajo, hay una señora americana que veo con frecuencia, y al yo mirarla estaba casi un 100 % seguro de que era cristiana Pentecostal por su vestimenta (falda larga, no maquillaje, pelo largo etc.) pero a través de sus aptitudes no lo expresaba, siempre muy seria, no se ríe con nadie, parece molesta todo el tiempo, y con una mirada fría. En un momento del día ella pasa por mi lado y me pregunta; ¿acabas de empezar? Y le contesto; no, empecé temprano y me voy temprano porque tengo actividad de mi concilio, ¿ella me dice eres cristiano? Le digo sí, soy un siervo de Dios, ¿A dónde vas? Le contesto y le digo soy pentecostal, y ella me contesta; yo también soy cristiana Pentecostal, mírame; ¿tengo el pelo largo, no uso prendas ni maquillaje, mira mi falda es larga, no te habías dado cuenta? Le digo, ¡¡¡sabes que!! por tu apariencia lo pensé, pero yo me fijo más en las actitudes que salen de nuestro corazón, que por lo que pueda entrar por mi vista. En ningún momento me dijo; si, soy cristiana le entregué mi corazón a Cristo, si, le sirvo a Dios, y vivo apartada del pecado, simplemente ella quiso ser reconocida como cristiana por su apariencia. Esto no es hablar en un mismo idioma, esto no es hablar en una misma voz.

Una parte de la iglesia se enfoca en la apariencia, mientras otra se enfoca en el interior, esto no es la voz que Cristo quiere que hablemos. Lo que nos ha traído esto es división en el pueblo, separación entre hermanos, discordia y rechazo de un área a otra, y esto no es hablarle al mundo en un mismo idioma.

Hasta que no rompamos estas barreras que nosotros mismos hemos construido, hasta que no comencemos a mirarnos los unos con los otros con los mismos ojos de amor y misericordia que miramos a los que son iguales que nosotros, jamás podremos hablarle al mundo con una misma voz, jamás estaremos hablando el mismo idioma, y jamás podremos tener un mayor alcance en el mundo llevando las buenas nuevas de Jesucristo.

Necesitamos hablar en una misma voz, necesitamos andar en un mismo gozo, necesitamos unificar nuestras mentes y corazones para adorar a Dios.

El Salmo 133:1 dice;
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”

Y en el Salmo 29:4-5 dice;
“Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria. Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano”

Sigamos la voz de Dios que es lo único que romperá todas estas barreras y así poder habitar todos juntos en armonía, hablar todo un mismo idioma, ¡¡y llevar el mensaje del evangelio en una misma voz!!
Bendiciones a todos,

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Joel F. Maldonado
De Cara a Cara Con La Verdad

 

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