Una Intimidad que Transforma

Gleyder Baez- Una intimidad que transforma

Dios les bendiga mis amados lectores, un placer en volver a encontrarnos por esta su
revista favorita “CONECTADOS POR LA FE “

En esta ocasión estaremos exponiendo bajo el tema: Una Intimidad Que Transforma.

¿Qué significa intimidad? Son aquellos actos y/o sentimientos que se mantienen fuera del
alcance del público, privacidad de una persona; pero qué bueno es nuestro Dios, que rompe los patrones, pues su palabra dice en Mat. 6:6 más tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu padre que está en lo secreto, y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará en público. De esa intimidad es que nos referimos, la intimidad con el Dios vivo, esa relación personal que cada uno debemos tener con él.

Es tan Hermoso intimar con Dios, que mientras más te metes con él, más quiere, debido a esa formidable e inexplicable experiencia de entrar en su presencia.
Amados, es que esa debería ser nuestra prioridad, buscarle en intimidad; ahí es donde
desnudamos nuestro corazón y nos abrumó por completo a nuestro padre celestial, tú a tú, con confianza y dispuesto a recibir todo lo que venga de parte de Dios, si!! lo que venga, ya sea : bendición, crecimiento espiritual, sanidad, dones, o simplemente la experiencia más hermosa que alguien pueda tener, escuchar la voz del todo Poderoso, pero también estar dispuesto a recibir corrección, o alguna orden del él; porque así lo establece su palabra en Prov. 3:12 Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo que quiere, y en Heb. 12:5-6 y habéis ya olvidado la exportación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecie la disciplina del Señor.

Amados, cuando intimamos con nuestro padre celestial, debe haber cambios en nuestras vidas, forma de pensar, de hablar, de vestir, de actuar; es que la palabra nos enseña en
2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. La frase “de modo que” nos remite a los
versículos 14-16 donde Pablo nos dice que todos los creyentes han muerto con Cristo y ya
no viven para sí mismos. Nuestras vidas ya no son de este mundo; ahora son espirituales.
Nuestra “muerte” es la de la vieja naturaleza pecaminosa que fue clavada en la cruz con
Cristo. Fue sepultada con él, y así como él fue resucitado por el padre, así también nosotros somos levantados para “andar en vida nueva” (Romanos 6:4).

Esa nueva persona que fue levantada es la que Pablo menciona en 2 Corintios 5:17 como la “nueva criatura”. Para entender la nueva criatura, primero debemos entender que en realidad es una creación, algo creado por Dios. Juan 1:13nos dice que este nuevo nacimiento se produjo por la voluntad de Dios. No hemos heredado la naturaleza nueva, no decidimos recrearnos a nosotros mismos una vez más, ni tampoco Dios limpió nuestra vieja naturaleza; él creó algo totalmente fresco y único. La nueva creación es completamente nueva, traída de la nada, al igual que todo el universo fue creado por Dios, ex nihilo, de la nada. Sólo el creador puede lograr tal hazaña.

En segundo lugar, “las cosas viejas pasaron”. Lo “viejo” se refiere a todo lo que es parte de nuestra vieja naturaleza, el orgullo natural, el amor al pecado, la confianza en las obras, y nuestras opiniones, hábitos y pasiones pasadas. Más importante aún, lo que amábamos ha muerto, especialmente el máximo amor a uno mismo y con ellos la jactancia, la autopromoción y la autojustificación. La nueva criatura ve externamente y pone su mirada en Cristo en lugar de verse interiormente a sí mismo. Las cosas viejas murieron, se clavaron en la cruz con nuestra naturaleza pecaminosa.

Al igual que ha pasado lo viejo, “¡lo nuevo ha llegado!”. Las cosas viejas y muertas se
reemplazan con cosas nuevas, llenas de vida y de la gloria de Dios. El alma del recién
nacido se deleita en las cosas de Dios y aborrece las cosas del mundo y de la carne. Nuestros propósitos, sentimientos, deseos e ideas son frescos y diferentes. Vemos el mundo de manera diferente. La biblia parece ser un nuevo libro, y aunque la hayamos leído antes, hay una belleza en ella que nunca vimos antes, y que nos maravillamos de no haber percibido. Toda la imagen de la naturaleza nos parece diferente, y parece que estamos en un mundo nuevo.

Los cielos y la tierra están llenos de nuevas maravillas, y todas las cosas parecen que ahora cuentan las alabanzas de Dios. Hay nuevos sentimientos hacia todas las personas, una nueva clase de amor hacia la familia y amigos, una nueva compasión que nunca se sintió por los enemigos, y un nuevo amor por la humanidad. El pecado al que una vez nos aferramos, ahora deseamos que se aleje para siempre. Nos “despojamos del viejo hombre con sus hechos” (Colosenses 3:9), y nos vestimos del “nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:24).

¿Qué pasa con el cristiano que sigue pecando? Hay una diferencia entre seguir pecando y seguir viviendo en pecado. Nadie alcanza la perfección de vivir sin pecado en esta vida,
pero el cristiano redimido está siendo santificado (hecho santo) día a día, pecando menos y odiando más el pecado cada vez que falla. Sí, todavía pecamos, pero en la medida que
maduramos lo hacemos involuntariamente y con menor frecuencia. Nuestra nueva
naturaleza odia el pecado que todavía tiene poder sobre nosotros. La diferencia es que la
nueva creación ya no es esclava del pecado, como fuimos anteriormente. Ahora somos
libres del pecado y ya no tiene poder sobre nosotros (Romanos 6:6-7).

Ahora estamos empoderados por y para la justicia. Ahora tenemos la opción de “dejar que el pecado reine” o considerarnos “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:11-12). Lo mejor de todo es que ahora tenemos el poder de elegir lo segundo.

La nueva creación es una cosa maravillosa, formada en la mente de Dios y creada por su
poder y para su gloria. Pero de nada nos sirve sabernos la palabra y no vivirla ponerla por práctica. Insisto en que debemos tener como prioridad, intimar con Dios, por medio de ella misma es que recibiremos la dirección correcta.

Me despido con esta pregunta: ¿Estás tú intimando con Dios?

¡Dios les bendiga!

CONECTADOS POR LA FE MAGAZINE © 2018 Copyright

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Un Espacio dedicado a Difundir y Proclamar el Verdadero Amor de Dios.

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